Sábado vibrante el que desarrollábamos los distintos equipos de las categorías base del Real Jaén en el complejo deportivo de San José de Linares, con cuatro títulos de la copa Diputación en juego.
En lo concerniente a la categoría benjamín, nos enfrentábamos al A.D Santa Ana de Linares. Equipo archiconocido, no en vano nos habíamos enfrentado a ellos en cuatro ocasiones a lo largo del devenir de la temporada, con otras tantas victorias para los nuestros. A pesar de los halagüeños precedentes, cuentan con los jugadores desequilibrantes Carlos en portería y Antonio Bolivar en punta de ataque. La consigna era clara parar el juego de este.
Sin embargo, ya en el autobús, los padres y los técnicos no veíamos a los pequeños con ese brillo en los ojos de concentración. Los ojos denotaban el cansancio por mor del “madrugón”. Ese cansancio se notó en el primer tiempo junto a la presión y buen juego del rival.
De salida el equipo de gala de los últimos dos meses. Antonio en portería; Moisés y Alberto en defensa. Antoñín en la manija, con Francisco y Alvaro en banda y Javier en punta de ataque.
A pesar que debemos contabilizar en nuestro haber las dos primeras ocasiones, ambas en las piernas de Javier, quién en el minuto tres cruzaba en exceso y en el cuatro desde la frontal disparaba centrado a las manos del cancerbero. Como ha quedado expuesto el Santa Ana salió más enchufado en el partido y en el minuto seis se pudieron adelantar sacando nuestra defensa el balón cuando ya se introducía en nuestra portería. En el minuto ocho, una nueva indecisión defensiva, propiciaba que el peligro merodeara nuestra área. En el quince, un balón suelto que dejó Antonio, al no atajar con firmeza, hizo que Francisco sacara el boca de gol.
Era extraño ver a nuestro equipo, no dominar un partido. Cierto es que las oportunidades del Santa Ana no eran fruto de su mejor juego, sino de aprovechar su juego directo y, sobre todo, de nuestras indecisiones. En el veinte se ordenó desde el banco cambio de fichas: Moisés al centro, Antoñín a posiciones defensivas, Alberto a la izquierda y Jairo sustituye a Francisco.
El cambio surtió sus efectos, a pesar que al minuto siguiente el Santa Ana se adelantara en el marcador por mor de una inexistente falta desde la frontal cobrada por el mal arbitro que no toco en suerte. La ejecución de la misma por A. Bolivar acabó con el uno a cero a favor de los locales. Lo dicho el cambio surtió efectos, defensivamente estuvimos más finos y en el centro Moisés templó, mandó e incluso en el veinticuatro anotó el gol del empate al lanzar un preciso disparo que se coló junto a la base del poste derecho.
El tanto del empate, sin duda era de aquellos que se califican de psicológicos, justo al final de la primera parte. El estado de ánimo en los banquillos delataba el golpe moral del contrario, conocedor de nuestras mejores segundas partes y de nuestra mayor amplitud de banquillo. No en vano tres jugadores que no fueron de la partida Javier Cruz, Pepelu y Jairo ocupaban el lugar de Antonio, Alberto y Francisco sin que el equipo se resintiera.
El inicio de la segunda, vino a poner de manifiesto nuestra palmaria mejoría, cuando en el dos de la reanudación Antonín calcaba el gol de Moi y desde la frontal de sacaba otro disparo ajustado a la base del poste. El Santa Ana acusó los dos mazazos seguidos y se vino abajo, lo que motivó que los nuestros empezaran a sacar su juego de la chistera. Jairo pudo anotar en el tres, cuando lanzó alto una buena apertura en banda de Moisés. No iba a perdonar Jairo en el cinco cuando aprovechaba el rechace del portero a tiro de Moisés para anotar el tercero en el cinco de la reanudación. En pleno vendaval en el nueve anotábamos el cuarto por mediación de un autogol del Santa Ana. Daniel y Francisco sustituían a Javier y Jairo pasando Alvaro a la punta de ataque. Daniel salió y beso el santo cuando en el doce anotaba el quinto en un mano a mano contra el portero perfectamente resuelto en la salida.
En catorce minutos de ensueño habíamos anotado cinco golpes y noqueado al Santa Ana en su campo. Todo ello a pesar del calamitoso arbitraje sufrido. No sólo era casero, sino además malo en su interpretación del juego.
Los once minutos restantes depararon muchos cambios por nuestra parte Antoñín dejaba su lugar a Alberto. Posteriormente Alvaro y Daniel hacían lo propio con Javier López y Jairo y así sucesivamente hasta el final donde sumábamos el triplete en las competiciones provinciales y finiquitábamos una temporada histórica al vencer en todos los partidos oficiales que hemos disputado.























