Ya se sabe que tras la tempestad viene la calma. Precisamente ese dicho resume gráficamente el partido que el pasado sábado diputábamos contra el Quesada C.F en la fase final de la Copa Diputación - ronda de 1/8 de final -.
El resultado final cinco goles a uno a favor de los nuestros, pone en franquicia la eliminatoria, pero no la deja sentenciada. En la vuellta tendremos la ventaja de contar con todos nuestros efectivos, la renta de la ida, la frescura de la ausencia de partido previo y el perjuiciio de la superficie, al ser un campo de tierra el feudo del Quesada.
Dos salidas en tromba de los nuestros, en los diez primeros minutos de cada tiempo, supusieron cuatro goles, dos en cada tiempo, gracias a Javier López y Moises en la primera parte; siendo Antoñín y Alvaro los que anotaron en la segunda. En el ínterim en el veinticinco de la primera parte Antoñín había anotado el tercero.
El resto del partido, fue un querer y no poder por parte de los nuestros. Si bien en la segunda parte Moisés en banda izquierda penetró con solvencia, pero no culminó tres o cuatro jugadas que, segúramente, habría sentenciado la eliminatoria, dejada en franquicia y empañada con el gol del Quesada, quién además lanzó dos balones al travesaño. Jugaron todos los integrantes de la plantilla menos Francisco lesionado y Javier López con participación testimonial merced a un tirón.
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